Después de unos días viviendo los contrastes de Singapur, me despido del primer destino asiático de VIAJOSCOPIO con algunas imágenes de la ciudad y su gente y una breve reflexión para viajeros que estén planeando visitar el país.
Para aquellos que vengan por primera vez a Asia, siento que puede ser un buen destino para elegir como puerta de entrada al lejano oriente. Es una ciudad del primer mundo, bastante occidentalizada, con los rascacielos propios de una potencia financiera mundial, sin un papelito tirado en las calles, con gente amable y sonriente y con todo por demás organizado y funcionando a la perfección. Una buena forma de empezar a vivir la cultura oriental pero sin un salto brusco y shockeante como se da, por ejemplo, cuando uno llega a Tailandia y no entiende ni siquiera por qué la cadena de los inodoros es una canilla con una pequeña palangana.
Por otro lado, para quienes ya hayan estado merodeando el sudeste asiático, diría que si vienen a Singapur lo hagan preparados para encontrarse con una ciudad-país que no tiene nada que ver con lo que se vive en los países vecinos. La locura asiática, ese que sé yo que le da a estas partes del mundo la espontaneidad y lo impredecible de lo que puede llegar a pasar, rara vez se siente en la piel cuando se camina por las calles singapurenses.
Puede ser de todos modos un gran destino para relajar la mente después de un tiempo de aventuras llenas de adrenalina por el resto de Aisa.

Después de un rato dando vueltas por el centro hay que hacerse, o bien una pausa, o bien una sesión de masajes.

Una de las playas de Sentosa, la isla artificial en donde hay hasta centros comerciales gigantes. Si me preguntan a mí, yo no volvería a ir.

Con la mezcla cultural que hay en Singapur, salir a comer se transforma en un parque de diversiones para el paladar. Éste es un plato chino: rock melon, coconut milk y sago (S$3 – U$S2,5 aprox).

La Marina Bay es la bahía que está en el centro de la ciudad y vale la pena darse una vuelta a distintas horas para ver cómo cambia el paisaje según el momento del día.

Las pocas bicicletas que vi dando vueltas por la ciudad, estaban siempre piloteadas por gente grande. Lo que sí vi mucho es gente corriendo por la Marina Bay.

Un clásico de las tierras asiáticas. Yo la conocí en mi primer viaje a Asia como “La sentada vietnamita”, aunque se la ve en todos lados. No siempre con cara de pocos amigos.

Aunque no tiene rascacielos, en el barrio chino también hay que mirar para arriba. Además, puestitos repletos de chucherías y restaurantes es lo que abunda en la zona.

Una tarde me encontré con un grupo de jubilados que se junta en el barrio chino a jugar a las damas y, aunque está prohibido, apuesta para ponerle picante.
28/11/2012 at 00:47
quiero estar ahi! buenísimas tus fotos Andy
02/12/2012 at 15:55
tremenda la foto del pie!
21/09/2016 at 01:52
Muy buenas imágenes felicidades, deceo viajar a Singapur.